Antonio Machado
Las moscas es uno de los poemas más conocidos de Antonio Machado. Se publicó por primera vez en el libro Soledades (Madrid, 1903), un volumen de estética modernista e intimista, y se mantuvo con ligeras variantes en la edición ampliada de 1907, Soledades. Galerías. Otros poemas.
En este poema el autor reflexiona sobre la permanencia de los recuerdos frente a la fugacidad de la vida humana. Las humildes moscas, presentes desde la infancia del poeta hasta su madurez, se convierten en un vínculo entre el pasado y el presente.
El poema discurre como un viaje emocional a través de la memoria. El poeta evoca cómo estos insectos han estado presentes en todas las etapas de su vida: desde los días de la infancia en las horas de estudio, pasando por las primeras ilusiones juveniles, hasta los momentos de hastío y madurez. No son las moscas devoradoras de la podredumbre, sino las «inevitables golosas», compañeras domésticas que se posan sobre el cristal, el libro abierto o los juguetes viejos, despertando en el lector una punzada de melancólica familiaridad.
El poema concluye con una meditación sobre el tiempo y la condición del ser humano, mostrando cómo aquello que parece más humilde puede despertar las emociones más profundas.
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Comentarios destacados a este poema en YouTube:
- ME ENCANTA!!!! La canto muy a menudo. Le pones una entonación perfecta. ENHORABUENA!!!!
- Otro regalo de Inma! Nunca estos poemas han sonado tan bien como cuando tú los recitas. Me han gustado mucho también las imágenes. Gracias!
- Pocos, como Machado, saben hacer de la cotidianidad poesía de tan alto nivel. Y pocos, como tu voz, me llegan tan dentro cuando los escucho. La ambientación cuidadísima te llevaba al interior de cada estancia. Una vez más felicidades!!!
- Escuchando tu voz privilegiada y esas preciosas imágenes, también yo he evocado la época en la que las moscas formaban parte de la vida de todos, incluso en la ciudad, antes de que viviésemos en la burbuja que las deja químicamente fuera. A ellas y a buena parte de la naturaleza. Gracias por recordarme ese ayer escondido en un rincón de mi mente.
- Amor es lo q ponéis vosotros en vuestros «trabajos» q hasta hacéis q evoquemos esas, tan molestas, moscas
- …
Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales…
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre… Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.