Federico García Lorca
Federico García Lorca publicó «Canción otoñal» en Libro de poemas, aparecido en Madrid en 1921. Esta obra pertenece a la primera etapa del poeta granadino y reúne composiciones escritas durante su juventud, en un momento en que Lorca asimila influencias del modernismo, del simbolismo y de la tradición popular española.
El poema presenta una profunda meditación sobre el paso del tiempo, la pérdida de la inocencia y las grandes preguntas que acompañan al ser humano. El otoño funciona como un momento de reflexión interior: el poeta contempla cómo los recuerdos, los sueños y las esperanzas se cubren de una tristeza semejante a una nevada que permanece en el alma. A partir de esa experiencia personal, el poema se abre hacia interrogantes universales sobre la muerte, la existencia de Dios, el sentido del amor, la esperanza y el destino de la humanidad.
No ofrece soluciones definitivas, sino que transmite la inquietud de un espíritu sensible que observa cómo la belleza y el dolor conviven constantemente. Frente a esa incertidumbre, aparecen como fuerzas salvadoras la infancia, la pureza, la naturaleza y la capacidad humana de conservar la esperanza.
Su importancia reside en mostrar a un Lorca preocupado no solo por los sentimientos personales, sino también por las preguntas esenciales del ser humano: qué sentido tiene vivir, amar y recordar cuando todo parece condenado al paso del tiempo.
Reproducir el vídeo del Poema
Comentarios destacados a este poema en YouTube:
- Hermoso poema y tristísimo, tu voz cálida y clara añaden sensibilidad!!! La ambientación Estupenda!!
- Con la fuerza q has puesto en el recitar de este precioso poema, nos has hecho pensar q, hay cosas q vienen y se van pero siempre queda un poso agradable para recordar. Las imágenes, tan reales, como el temporal q tenemos encima.
- Cuanta nostalgia en este poema desconocido, para mí, de García Lorca. Me encanta haberlo escuchado la primera vez, recitado por ti. Muy logrado todo el conjunto. Bravo!!
- Gracias muy bonito y muy bonita tu forma de expresarlo.
- No conocía este poema de García Lorca. Es, como todos los que nos dejó, maravilloso.
- Bellísimo oírte recitar algo tan triste. Y bellísimo saber que la estación cambia y la nieve se derrite cuando sientes el sol en el alma.
- …
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.
Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.
La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.
¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?
¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?
¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?
¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?
¿Si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.