Abril florecía

Antonio Machado

«Abril florecía» pertenece a Soledades. Galerías. Otros poemas, edición publicada en 1907, una amplia revisión y ampliación del primer libro de Antonio Machado, Soledades (1903).
Machado parte de una escena aparentemente sencilla —dos hermanas trabajando en un balcón durante la primavera— para mostrar cómo la felicidad cotidiana puede transformarse silenciosamente en ausencia. Más que contar una historia sentimental concreta, el poeta invita al lector a contemplar cómo el tiempo modifica las personas, los lugares y los recuerdos, dejando únicamente la memoria como refugio frente a lo desaparecido.
El desarrollo del poema sigue la evolución de ese recuerdo. En un primer momento, el narrador observa a las dos jóvenes: la menor aparece alegre y llena de vida, mientras la mayor se muestra seria y reservada. Más adelante descubre a esta última llorando, sin que se explique de manera explícita la causa de su tristeza, lo que intensifica el carácter universal del sufrimiento. Finalmente, transcurre el tiempo y, cuando vuelve a contemplar el balcón, las dos hermanas ya no están. El espacio permanece, pero ha perdido la presencia humana que le daba sentido; únicamente sobreviven algunos objetos y el reflejo del narrador, convertido también él en parte de ese pasado que evoca.
En este poema el autor explora la intimidad humana y convierte la experiencia personal en una reflexión universal sobre el tiempo, la memoria y la desaparición de cuanto amamos

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Comentarios destacados a este poema en YouTube:

  • ¡Qué gran rapsoda eres!
  • Cuánta emoción expresada en tan bonito poema q tu voz, Inma, lo eleva a la excelencia. Y esos floridos patios nos compensan de la pena q nos produce Machado. Gracias a los dos.
  • El poema nos contagia una tristeza, que el patio florecido intenta hacer más liviana. Precioso y emotivo recitado, Inma!!!
  • Qué triste y bonito poema. Vosotros lo hacéis tan emotivo que todo el cuerpo se estremece al oírlo. Precioso todo en conjunto.
  • Un poema triste, pero muy, muy hermoso. Gracias por este regalo.
  • Se me ha encogido el estómago.
  • Como siempre, el sentimiento agridulce al leerlo, se ve aumentado por el sentimiento que añadís. Perfecto.

 

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.
La menor cosía,
la mayor hilaba …
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—,
miró a mi ventana.

La mayor seguía
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba,
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.
—¿Qué tienes —le dije—
silenciosa pálida?
Señaló el vestido
que empezó la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el velo blanco,
el dedal de plata.
Señaló a la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñó sus lágrimas…
Abril florecía
frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcón florido
solitario estaba…
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca…
Tan sólo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba…
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcón florido,
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba…
Abril florecía
frente a mi ventana.

 

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