Rafael Alberti: «Háblame del mar marinero», «Se equivocó la paloma», «Si mi voz muriera en tierra».

Rafael Alberti

Háblame del mar, marinero
«Háblame del mar, marinero» es un poema que, desde hace décadas, se atribuye habitualmente a Rafael Alberti y se relaciona con el universo poético de Marinero en tierra. Sin embargo, las investigaciones bibliográficas más recientes invitan a ser prudentes: el texto no aparece en las ediciones críticas ni en las recopilaciones oficiales de la obra del poeta, y hasta el momento no se ha localizado una primera publicación literaria ni un manuscrito que confirme de forma concluyente su autoría. La referencia documental más antigua conocida corresponde a una grabación de Marisol publicada en 1976. 
Al margen de esta incertidumbre, el poema destaca por la emoción con la que expresa la nostalgia de quien añora un mar que no puede contemplar. La voz poética pide a un marinero que le describa ese mundo lejano, convirtiendo el mar en un símbolo de la memoria, del origen y del deseo de regresar a aquello que se ama. Esa evocación de un lugar idealizado conecta con una experiencia profundamente humana: la añoranza de lo perdido o de lo inalcanzable.
Su lenguaje sencillo, su tono intimista y la intensidad de su mensaje han contribuido a que este poema siga emocionando a generaciones de lectores y oyentes, independientemente de que su autoría continúe siendo, hoy por hoy, una cuestión abierta desde el punto de vista académico.

Se equivocó la paloma
El poema «Se equivocó la paloma» de Rafael Alberti fue incluido en el libro Entre el clavel y la espada, publicado en 1941 durante el exilio del autor en Argentina, tras la Guerra Civil Española.
El texto presenta una sucesión de errores de una paloma que confunde constantemente la realidad: cambia los puntos cardinales, identifica unos elementos con otros y termina equivocándose incluso en el ámbito afectivo, al creer que un corazón era su hogar. Esta acumulación de equivocaciones culmina en una llamativa inversión final de roles, donde el ave termina durmiendo en la orilla del mar y el ser humano, en la copa de un árbol.
Más allá de narrar una cadena de confusiones, Alberti transmite la fragilidad del ser humano cuando pierde sus referencias. El poema puede entenderse como una meditación sobre el desconcierto, el exilio, el amor imposible o la dificultad para distinguir la verdad en tiempos de crisis.

Si mi voz muriera en tierra
El poema «Si mi voz muriera en tierra» pertenece a Marinero en tierra, la primera gran obra de Rafael Alberti, publicada en 1925 y galardonada ese mismo año con el Premio Nacional de Literatura.
El texto funciona como un testamento lírico y una petición póstuma. El poeta ruega que, si llega a fallecer lejos de la costa, su herencia más valiosa —su voz y su poesía— sea trasladada al litoral para ser depositada en la orilla. Lejos de quedar estática, esa voz es imaginada ascendiendo al mando de una embarcación mítica, coronándose con una serie de símbolos marinos y celestiales que se elevan sucesivamente hacia el infinito.
La intención profunda consiste en presentar el mar como origen, refugio y destino espiritual. Alberti transmite la idea de que la verdadera identidad perdura a través de la palabra y del recuerdo, incluso después de la muerte.

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Comentarios destacados a este poema en YouTube:

  • Preciosos poemas, magníficamente interpretados, y q, una vez más, habéis compartido con nosotros. Ya pertenecéis al grupo de los selectos: Alberti,  Marisol, Serrat… gracias, por este regalo semanal del q ya no podemos prescindir.
  • Muchas gracias por llamar a nuestro centro y hacernos este regalo
  • Me gustan los poemas, tu voz tan sugerente y los preciosos vídeos que los acompañan.
  • Hermosa poesía y bonito vídeo.
  • Preciosos poemas que tu voz, la música y esas bonitas imágenes, los hacen aún más maravillosos.
  • Tres poemas breves y muy hermosos. Y siempre tu voz tan expresiva!
  • Qué maravilla oír estos poemas con tu voz, emocionáis como siempre. Un placer
  • Cada vez una experiencia nueva de algo ya conocido: un placer poco común. ¡Maravilloso!
  • Que preciosidad de poemas!! Y qué difícil saber darles a cada uno su timbre, su vibración, emoción…sus diferentes luces y contraluces, ese sol que les acompaña, pero que brilla diferente en cada uno…y como siempre, lo conseguís!!

 

Háblame del mar marinero

Dicen que hay toros azules
en la primavera del mar.
El sol es el caporal
y las mantillas las nubes,
que las mueve el temporal.
Dicen que hay toros azules
en la primavera del mar.

Háblame del mar, marinero.
Dime si es verdad
lo que dicen de él.
Desde mi ventana
no puedo yo verlo.
Desde mi ventana
el mar no se ve.

Háblame del mar, marinero.
Cuéntame que sientes
allí, junto a él.
Desde mi ventana
no puedo saberlo,
desde mi ventana
el mar no se ve.

Dicen que el barco navega
enamorado del mar.
Buscando sirenas va,
buscando sirenas nuevas
que le canten al pasar.
Dicen que el barco navega
enamorado del mar.

Háblame del mar, marinero,
háblame del mar, háblame.

Se equivocó la paloma

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Si mi voz muriera en tierra

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento una vela!

 

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