Rima XI

Gustavo Adolfo Bécquer

La «Rima XI» pertenece al poemario «Rimas y Leyendas», la obra cumbre de Gustavo Adolfo Bécquer, publicado póstumamente en 1871 gracias a sus amigos, pues el autor falleció en 1870 sin ver en vida esta edición completa.

Es un poema fundamental para entender el Romanticismo tardío. Bécquer construye un diálogo breve pero intenso en el que tres voces femeninas representan distintas formas de amor. La primera encarna la pasión ardiente; la segunda, la dulzura y ternura; la tercera, un ideal inalcanzable, un “vano fantasma de niebla y luz”. El protagonista rechaza las dos primeras y elige la tercera, a pesar de que esta le advierte que no puede amarlo.

 Bécquer explora la idealización de la mujer y el amor. El autor rechaza la pasión terrenal y la belleza tangible para volcarse por completo en la persecución de un ideal amoroso incluso a costa de la propia felicidad. Esta obra es un reflejo del mundo interior del autor y de su anhelo por una belleza que trasciende la realidad, un rasgo distintivo de su obra, marcada por la introspección y la búsqueda de lo absoluto. Bécquer, con su estilo íntimo y musical, plasma en pocas líneas una de las obsesiones universales: la atracción por lo prohibido o inalcanzable.

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—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

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