Gerardo Diego
Un villancico diferente, irónico y profundo, donde el milagro de la Navidad se ofrece como un regalo sin precio, al alcance del corazón que sepa sentirlo.
Este villancico presenta a un narrador que, en tono de pregón o rifa popular, “ofrece” al Niño Jesús como si fuera un objeto de mercado, utilizando la forma de una subasta callejera. Sin embargo, esa apariencia comercial es irónica: lejos de vender algo material, el poema subraya que el Niño es un don gratuito, un regalo divino “regalado”, que nadie puede comprar con dinero. A través de imágenes tiernas y contrastes —“verano en invierno”, “da guerra y paz”— Gerardo Diego resalta la paradoja y el misterio del nacimiento de Cristo. El final, que pide solo “una lágrima sola”, revela que el verdadero precio es la emoción sincera y la fe, no las monedas. Así, el poema mezcla lo popular con lo sagrado, lo humilde con lo trascendente.
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¿Cuánto me dan por la estrella y la luna?
¿Cuánto me dan por el Niño y la cuna?
Este es un Niño sin padre ni abuelo,
este es un Niño nevado del cielo.
¿Cuánto me dan, que lo vendo barato,
cuánto me dan, que lo doy sin contrato?
Este es el Niño que mamaba ahora.
Ríe despierto y en durmiendo llora.
Casi de balde la flor del mercado.
¿Cuánto me dan, que lo doy regalado?
Este es el Niño verano en invierno.
Este es el Niño que aniña lo eterno.
¿Cuánto me dan, que lo doy sin subasta?
¿Cuánto me dan por la fruta en canasta?
Este es el Niño que viene a dar guerra,
viene a dar paz por amor de la tierra.
¿Cuánto me dan? Por moneda no quede.
Una lágrima sola que tiemble y que ruede. ;
Este es el Niño de la rifa loca
que todos le juegan y a todos les toca.
¿Cuánto me dan por la buena fortuna?
¿Cuánto me dan por el Niño y la luna?