Federico García Lorca
El poema «Arbolé, arbolé» pertenece al libro Canciones, publicado en Málaga en 1927, aunque la mayoría de sus poemas fueron escritos entre 1921 y 1924. Esta obra se sitúa en la primera etapa de la producción poética de Federico García Lorca, en pleno auge de la Generación del 27.
A primera vista, el poema narra una escena sencilla: una joven recoge aceitunas mientras distintos hombres —jinetes, toreros y un joven con rosas— intentan convencerla para que los acompañe a Córdoba, Sevilla o Granada. Sin embargo, ella permanece inmóvil, fiel a su tarea, sin escuchar ninguna de las invitaciones. Esa aparente simplicidad esconde un significado mucho más profundo.
En este poema Lorca no pretende contar una historia amorosa convencional, sino reflexionar sobre la libertad, el deseo y la identidad femenina. La muchacha representa una figura que resiste las expectativas sociales y rechaza el destino que otros intentan imponerle.
La niña no ignora a los hombres por timidez, sino porque ya está «comprometida» o cautiva por una fuerza elemental superior: el viento.
El viento, que la rodea constantemente por la cintura, funciona como un símbolo ambiguo: puede representar el deseo, la naturaleza o la fuerza vital que acompaña a la protagonista sin llegar a dominarla.
Destaca la influencia de la canción popular y del romance tradicional. La repetición del estribillo «Arbolé, arbolé, seco y verdé» aporta musicalidad y crea una atmósfera casi hipnótica. También sobresalen los colores (azul, verde, naranja, morado), muy característicos de Lorca, que no solo describen el paisaje, sino que transmiten emociones y enriquecen el simbolismo del poema.
Más que ofrecer una moraleja, Lorca invita al lector a contemplar la belleza de una escena cotidiana convertida en símbolo universal. Bajo la imagen de una muchacha recogiendo aceitunas, el poeta nos habla de la fidelidad a uno mismo, de la resistencia frente a las presiones externas y del misterio que envuelve la libertad humana. Esa capacidad para transformar lo popular en una poesía llena de sugerencias es una de las grandes señas de identidad de su obra.
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Comentarios destacados a este poema en YouTube:
- Una vez más, gracias por hacernos disfrutar tanto y tanto: voz, música e imágenes q serenan el cuerpo y despiertan el alma.
- Qué maravilla, qué bien recitado, y las imágenes que acompañan muy acertadas, cómo siempre.
- Nunca había sentido tan profundo estos versos como hoy. Me asombran los matices que consigues.
- Qué bonito y sentido el poema, con tu entonación tan íntima y esos paisajes de olivos y campos. Me encanta!!!
- Precioso poema y con la emoción que transmite tu voz, se me ha erizado el pelo de todo el cuerpo. Fantástico como siempre. Sois geniales.
- Precioso!!!! Artista!!!
- Cada vez me gusta más tu voz y los matices que dejas al recitar. La presentación es inmejorable. Gracias!
- Acabo de descubrir tu canal. ¿Dónde estabas que no te encontré? Y hoy la VIDA me dio el maravilloso regalo de escucharte.
- Precioso y sentido poema. Qué bien recitado y qué bien adornado y envuelto!!! Os ha quedado de 100!!!!!
- El señor García Lorca debe sentirse honrado de que usted recite sus versos
- …
Arbolé, arbolé
seco y verdé.
La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura.
Pasaron cuatro jinetes
sobre jacas andaluzas
con trajes de azul y verde,
con largas capas oscuras.
«Vente a Córdoba, muchacha».
La niña no los escucha.
Pasaron tres torerillos
delgaditos de cintura,
con trajes color naranja
y espadas de plata antigua.
«Vente a Sevilla, muchacha».
La niña no los escucha.
Cuando la tarde se puso
morada, con luz difusa,
pasó un joven que llevaba
rosas y mirtos de luna.
«Vente a Granada, muchacha».
Y la niña no lo escucha.
La niña del bello rostro
sigue cogiendo aceituna,
con el brazo gris del viento
ceñido por la cintura.
Arbolé arbolé
seco y verdé.