Balada del que nunca fue a Granada

Rafael Alberti

El poema «Balada del que nunca fue a Granada», de Rafael Alberti, fue escrito durante el exilio del autor tras la Guerra Civil española y se publicó en el libro Baladas y canciones del Paraná, editado en Buenos Aires en 1954.

El poema nace de un sentimiento de culpa o de deuda personal de Rafael Alberti por no haber visitado nunca a Federico García Lorca en Granada cuando este vivía. Se conocieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Ambos mantuvieron una estrecha amistad desde los años 20, pero Alberti nunca llegó a conocer la ciudad de Lorca antes de su asesinato en 1936.

Federico García Lorca le había invitado reiteradamente a visitarlo en su tierra, a conocer los jardines, los surtidores y la mítica Huerta de San Vicente en Granada. Por diversas circunstancias de la intensa vida literaria y política de los años treinta, Alberti fue posponiendo ese viaje.

Cuando estalla la Guerra Civil en 1936 y Lorca es asesinado en Granada, esa asignatura pendiente se convirtió instantáneamente en una tragedia irreparable. El «nunca fui a Granada» no es solo una declaración geográfica; es el reproche doloroso de no haber acudido a la llamada de su amigo cuando este aún vivía. Granada pasó a ser para Alberti la ciudad prohibida, el territorio del crimen donde yacía la «sangre caída del mejor hermano».

Rafael Alberti cumplió simbólicamente esa promesa el 25 de febrero de 1980, pocos meses después de regresar definitivamente del exilio.

El alcalde de Granada lo recibió en la Puerta de Elvira y le entregó las llaves de la ciudad antes de que cruzara el arco, como si la ciudad le diera finalmente la bienvenida que el poema había esperado durante décadas.

El propio Alberti recordaría más tarde la tremenda carga emocional de ese momento en sus memorias (La arboleda perdida). Al cruzar el umbral de la ciudad, veintiséis años después de escribir el poema y cuarenta y cuatro años después de la muerte de su amigo, el fantasma de su remordimiento y aquel insistente verso de «Nunca fui a Granada» se transformaron, por fin, en un acto de justicia poética y en el abrazo que nunca pudo darle en vida a Federico García Lorca.

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Comentarios destacados a este poema en YouTube:

  • Cuánta emoción le has puesto a un poema precioso y ya emotivo de por si!! Una gozada escucharte y ver y sentir Granada a ras de suelo, desde lo alto y en el horizonte. Qué bonito lo hacéis!
  • Fantástica Macu……
  • Una preciosidad, y cuánta pasión al recitarlo!
  • Q conjunción de sentimientos: voz, imagen, música y dos poetas sublimes. ¿Q más podemos pedir? Hoy, más q nunca, nos habéis hecho vibrar.
  • Qué preciosidad! Me encanta el poema, me encanta la emoción que tu voz le da y el sentimiento que pones, me encantan las imágenes de Granada, me encanta la música…. Maravilloso resultado de un equipo perfecto. Gracias por compartir
  • Que sentimiento!!! Simplemente maravilloso. Si no existierais, le faltaría sabor a la vida y tendrían que inventaros.
  • Qué poema tan bonito, recitado por tu voz tan sugerente, y acompañado esas imágenes de Granada tan espectaculares.
  • Cómo me ha gustado este poema de Alberti dicho con tu voz! Y muy bien las imágenes y la música. Todo es perfecto.

 

Qué lejos por mares, campos y montañas
Ya otros soles miran mi cabeza cana.
Nunca fui a Granada.

Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Dadle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.

¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.

Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.
Entraré en Granada.

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