Muerto de amor

Federico García Lorca

El poema «Muerto de amor» pertenece al libro Romancero gitano, publicado en 1928 por la Revista de Occidente en Madrid. Esta obra es una de las más importantes de Federico García Lorca y fue escrita entre 1924 y 1927, en una etapa en la que el poeta buscaba crear una poesía profundamente simbólica inspirada en el mundo andaluz. Aunque el libro toma como referencia la cultura gitana, Lorca aclaró que no pretendía hacer un retrato costumbrista, sino convertir al pueblo gitano en un símbolo de la libertad, la pasión y el destino trágico del ser humano.
En este poema, dedicado a Margarita Manso, el tema central es la muerte unida al amor, dos ideas inseparables en la poesía lorquiana. Desde el comienzo, el lector entra en un ambiente misterioso gracias a preguntas, luces, sombras y sonidos que crean una sensación de inquietud. Poco a poco se comprende que el protagonista está viviendo sus últimos momentos, mientras la naturaleza y el espacio parecen participar de esa tragedia.
Lorca utiliza un lenguaje muy rico en símbolos. La luna, presente en muchos de sus poemas, representa aquí la muerte y el destino inevitable. Los faroles, las torres, el vino, el ámbar o la repetición del número siete intensifican la atmósfera de fatalidad. También aparecen imágenes surrealistas, como las «manos cortadas» o el «mar de los juramentos», que no buscan describir la realidad, sino transmitir emociones profundas. La abundancia de metáforas, personificaciones y repeticiones aporta musicalidad y aumenta la tensión dramática.
Al final, la muerte se anuncia mediante «telegramas azules» que viajan de Sur a Norte, uniendo la modernidad de los años 20 con el romance tradicional, dejando claro que el amor indomable solo encuentra descanso en la quietud de la muerte.

Reproducir el vídeo del Poema

Comentarios destacados a este poema en YouTube:

  • Qué maravilla, Inma! Esas imágenes tan evocadoras, la música y tu voz recitando me han emocionado y me han puesto la piel de gallina.
  • Es la primera vez que te escucho…increíble Lorca por siempre e increíble tu recitar. GRACIAS!!!
  • Puedo escucharte y disfrutar con las imágenes/música, una y mil veces, y siempre, con la satisfacción como si de la primera vez se tratara. Fantástico equipo!!!!!
  • Si Lorca levantara la cabeza, seguro que sonreiría feliz y emocionado, al escucharte recitar su poema.
  • La poesía de Lorca recitada por ti llega todavía más adentro.

A Margarita Manso

¿Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío;
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbran cuatro faroles.

Será que la gente aquella
estará fregando el cobre.
Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.

Brisas de caña mojada
y rumor de viejas voces
resonaban por el arco
roto de la medianoche.
Bueyes y rosas dormían.
Sólo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el furor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
Fachadas de cal ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.

Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba no sé dónde.
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y su conformidad con nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies